Jaleo, el justo. África Gallego Quintet

logo_bluejazzclub.gifNuestro nuevo colaborador se estrena con una reseña de Africa Gallego Quintet.

Dentro de unos días podreis encontrar aquí el programa del Hotel Saratoga – Blue Jazz Club del mes de marzo

Blue Jazz Club Hotel Saratoga. 16.02.2007

África Gallego, voz y cajón
Isis Montero, teclas
Luis Depestre, saxo
Raúl Martínez, bajo
Benjamín Habichuela ‘chico’, cajón
Benjamín Habichuela, guitarra española

Blue Jazz Club Hotel Saratoga
Palma de Mallorca, 16.02.2007

Llegados al segundo pase en el Blue Jazz Club del Hotel Saratoga, nos topamos con el jazz latino y agitanao de África Gallego, juntada en esta ocasión con la banda habitual de Isis Montero. Puso aquélla la voz voluntariosa y el cajón callao, y el resto lo suyo para ofrecer un jaleo competente, justo, que nos gustó a los asistentes que -por primera vez desde que voy por la terraza del hotel- llenaron sobradamente la sala. Bien, porque los programadores del local están haciendo un esfuerzo importante y ya toca recoger resultados en caja.

Tras un solo campeón del Habihuela chico en el cajón colorao -tanto que hasta el bajista se lanzó a la percusión en las pastillas del bajo- le pidieron al Habichuela mayor que saltara con la guitarra. Éste se colocó la corbata y saltó. Entonces hubo un tango, el Volver almodovariano, que empezó cogido con alfileres para acabar siendo un ejemplo práctico de cómo se remontan estas situaciones improvisadas. Antes ya se pudo comprobar que Depestre surfea bien al saxo, a veces muy bien, sabiendo cuándo tiene que entrar a matar.

Todos redondearon bien a África, una artista a la que no creo que el talento le sea tangencial, por mucho que el que fue su asunto principal, Mojo Project, no acabó de arrancar y sigue sin hacerlo por falta de personalismo. Aquí estuvo bien, nada funcionarial, lanzada y saltando en ocasiones la valla. Otra cosa es Isis. Uf. Esta mujer ennoblece todo lo que toca. Aunque estuvo secundaria, distinguiendo arteramente entre acompañamiento y presencia, llenó su espacio con carisma. Al final no hubo que darle mucha sutura a todo lo que quisieron tocar los músicos. Hacía calor y como aquello sonó, consiguieron del público un poquito más de sofoco. Todos contentos y al kelo.

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