Dirty Dozen Brass Band-Jazz Voyeur 2007

La esencia del espíritu New Orleans en el siglo XXI.

 Jazz Voyeur Festival 2007. Art Decó(30-03-2007)

DIRTY DOZEN BRASS BAND

Roger Lewis – Baritone Sax

Kevin Harris – Tenor Sax

Terence Higgins – Drums

Kipori “Baby Wolf “ Woods – Guitar

Efrem Towns – Trumpet, Fluglehorn

Julius McKee – Sousaphone(tuba)

Revert Andrews – Trombone

 

WONDERBRASS

Nacho Vegas-Saxo tenor, clarinete y voz

Néstor Casas-Trompeta y voz

Didac Buscató-Tuba

Jose Luís Garcia-Bateria

Vaya por delante que espero equivocarme, pero tengo la sensación de que en este primer concierto, vivimos alguno de los momentos mas “auténticos” que nos va a ofrecer el Jazz Voyeur 2007 y probablemente todo el año jazzístico.

La Dirty Dozen Brass Band venia de tocar el jueves en Elche y el sábado en el Festival de Tarragona, con lo que hubiera sido comprensible cierta tibieza, la sensación de que se reservaban para el resto de la gira, al fin y al cabo, tampoco habría sido el primer caso.

El Art Decó, a modo de canto de cisne de un local destinado a la desaparición, daba acogida a un concierto en directo, y tras las reticencias que nos provoca cualquier discoteca y las dificultades que suponía a nivel técnico la sonoridad del local, se consiguió lo que se pretendía con el Casino; un ambiente alejado de la frialdad de un auditorio.

Los Wonderbrass inciaban la noche desgranando su repertorio musical y teatral, intentando animar a un público que reía las gracias pero mantenía las distancias. Son un caso particular, solidos en su repertorio y bregados en multitud de situaciones, representan la esencia de un estilo, y no solo por su estética, sino por su versatilidad y lo cómodos que se encuentran en su labor de “animación”, no es extraño verles en pasacalles y celebraciones varias, algo de lo que muchos de los que se llaman “músicos” renegarían. Acabarían su actuación invitando a Geoff Frosell del Palma Jazz Quartet al trombón y “Balta” Bordoy a la guitarra, aunque para ellos lo mejor de la noche, todavía estaba por llegar…

Después de su intervención, y tras apenas unos minutos en los que nuestra conocida speaker Vicky presentaba esta nueva edición del Jazz Voyeur 2007, unos Dirty Dozen situados estéticamente en las antípodas de sus predecesores en el escenario(Memorable Efrem Towns con la que fue la segunda equipación del Barça), atacaban los ritmos funky que marcarían su actuación. El sonido de una sección de metales es siempre impresionante, però en este caso, tuba(en realidad una ligera variación de esta, que ellos llaman Sousaphone en honor de John Philip Sousa, que fue su principal impulsor a finales del s. XIX), saxo barítono, saxo tenor, trompeta y trombón, acompañados de batería y guitarra. Sonaban como una apisonadora en el “Watermelon man” y la tuba de Julius McKee estaba mas cerca del estilo de James Jamerson para la Motown que de su sonido tradicional, y la capacidad de Terence Higgins para imprimir dinamismo a la banda, eran un soporte infalible para la banda.

No hablemos tanto de la banda y sus aptitudes instrumentales, porque el showbussines americano impone sus estandares, pero lo que oímos, vimos y sobre todo, experimentamos intensamente, fue la esencia de una forma de entender la música. La esencia de New Orleans es la alegria de vivir que tanto sufrió con el Katrina, pero que esta sufriendo aún mas con las desigualdades socioeconómicas que el temporal puso al descubierto.

Esa alegría es la que les llevó a invitar a los Wonderbrass a subir al escenario, para compartir, como no, los 12 compases “guarros”, donde el Nacho Vegas al clarinete aguantaba muy bien el tipo, mientras Néstor Casas se tomaba con humor a un Efrem Towns que se escapaba a los registros mas altos que no habia visitado en todo el concierto. Seria de agradecer, que alguien avisase cuando los Wonderbrass vuelvan a tocar tierra, creo que van a pasar una merecida temporada en las nubes…

 Debemos agradecer a [email protected] valientes que animados por los músicos tomaron la pista y el escenario, que la noche llegase mas allá del simple recital. Surgió la esencia de New Orleans, los elementos originarios de la música afroamericana.

Un blues de letra sexual, como debe ser, guiños a Coltrane o a Sly and The Family Stone, y la progresiva sensación de que JB’s y Horny Horns tomaban el relevo de los sonidos mas tradicionales, debía desembocar por fuerza en James Brown, para acabar con el memorable contoneo de Vicky y “dirty old man”, que nos evidenciaba la razón por la cual los blancos puritanos temían tanto a la cultura afroamericana.

 

Noches como la del viernes son de las que crean afición, aunque algunos puristas no debieron aguantar hasta el final porque las formas jazzísticas fueron desapareciendo, en las mas de dos horas que duró el concierto, los Dirty Dozen encarnaron el orígen de “ese otro jazz” que defienden con tanto celo.

 Bueno, al fin y al cabo, para New Orleans el tiempo pasa, pero las cosas no cambian tanto como quisieron hacernos creer. Como decía Marvin Gaye en el disco que han reinterpretado los Dirty Dozen,

 Can’t find no work, can’t find no job my friend

Money is tighter than it’s ever been

Say man, I just don’t understand

What’s going on across this land

“What’s happening brother”

1971

 

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