Latigazos Geniales

Jose Luis Miró es el responsable del ciclo de Jazz que el Real Club Nautico de Palma ha llevado a cabo con el patrocinio de Ron Brugal y se estrena en Jazzin’Mallorca con una reseña del concierto del saxofonista Tony Lakatos. Esperamos que os guste.

Equip de Jazzin’Mallorca


Evento: Ciclo de Jazz Ron Brugal
Fecha: 3 de mayo
Lugar: Real Club Náutico de Palma
Grupo: Tony Lakatos & Manfred Kullman Trío.
Intérpretes: Tony Lakatos (saxo tenor y saxo soprano), Manfred Kullman (piano), Steve Bergendy (contrabajo), Salvador Font (batería).

  

El saxofonista húngaro Tony Lakatos es uno de esos músicos posiblemente gigantescos que bien podría encabezar el cartel de cualquier gran festival mediático, pero que, por alguna razón que se me escapa y que seguramente guarda mayor relación con la mercadotecnia que con la música, milita de forma inmerecida en la división de los escenarios discretos.

  

Es un tipo de aspecto no muy simpático, un escatimador de sonrisas, que ofrece, sin previo aviso, latigazos de auténtica genialidad. El jazz de hoy fluctúa con excesiva frecuencia entre la transgresión gratuita y la estricta formalidad. Por eso emociona Lakatos cuando regala, de sopetón, en mitad de una interpretación simplemente correcta, pequeñas píldoras de su desmesurado talento. La banda entera se crece tras él, persiguiendo sus notas, y el público delata su estupefacción al final del solo, cuando no sabe si aplaudir o quedarse con la boca abierta.

 

El ciclo de Jazz Ron Brugal, organizado por el Real Club Náutico de Palma, es una iniciativa ambiciosa para una entidad que no se dedica exclusivamente a la cultura, pero está lejos de poder competir con otros programadores musicales del género. Y, en cierto modo, esa es su gran virtud, pues nos descubre a esa segunda línea de maestros cuya música podríamos, perfectamente, habernos perdido.

  

Lakatos actuó el pasado 3 de mayo en la Sala Magna del Náutico acompañado por el trío del pianista alemán Manfred Kullman, otro personaje sin duda singular, compositor e intérprete de comprobada solvencia y habitual en las noches del club Saratoga. Kullman es el responsable de que el Bösendorfer del Náutico haya vuelto a sonar. Ha sido, literalmente, su salvador y es, junto al siempre activo Geoff Frosell, el alma del ciclo Ron Brugal.

La ocasión de interpretar sus propias composiciones con Tony Lakatos era demasiado apetitosa como para desperdiciarla. Y así fue como muchos, que ya sabíamos cómo se las gasta Kullman en su condición de intérprete virtuoso, asistimos al estreno, o mejor dicho, a la revelación, de algunas de sus mejores piezas, entre las que destaca una muy apropiada para el escenario, Marejada, bordada al soprano por un Lakatos que no levantaba la vista del atril porque, seguramente, no la había tocado nunca antes de ese día.

  

Pero donde yo creo que un instrumentista se la juega es con los clásicos, que, por supuesto, no pueden faltar si el auditorio se halla radicado, como es el caso que nos ocupa, en un club social. Admito que suelo ser severo en mis juicios respecto a las interpretaciones de piezas de esas llamadas ‘de toda la vida’. No soporto, por ejemplo, la mitad de las versiones de "Stella by Starlight". Los estándares exigen respeto y riesgo, y no siempre a partes iguales. Si se opta por algo tan recurrente como "Body and Soul", pues cabe arriesgar, soltarse, ir en busca de algo nuevo, como hizo Lakatos en un pasaje memorable de su solo. Fueron apenas unos segundos, una sensación que ni siquiera quedó registrada –al menos literalmente- en la memoria, pero que, sin embargo, marcó la diferencia entre un buen concierto de jazz y uno excelente.

 

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