Ana Popovic – Dos reseñas para un concierto-Sa Pobla Jazz Festival 2007


Peligros y recursos en el blues

Victor M. Conejo

El blues eléctrico está hecho con la idea de que, echándole carbón, llega a navegar incluso contra marea. Es decir, que en un género a priori monocilíndrico y hasta monótono como el blues, tener algo que decir puede traducirse únicamente en ser capaz de evitar esa monotonía.

Influencias e influenciados
Miquel A. Daniel


El del Blues es un terreno muy duro si quieres triunfar. Por más que te lo trabajes, un viaje a Memphis por aquí, unos años en berklee si hace falta por allá y te empiezas a hacer un nombre a base de muchos bolos y trabajo, pero da igual lo que hagas, al final eres pasto de las comparaciones.

 
Peligros y recursos en el blues
Victor M. Conejo
 
Influencias e influenciados
Miquel A. Daniel

El blues eléctrico está hecho con la idea de que, echándole carbón, llega a navegar incluso contra marea. Es decir, que en un género a priori monocilíndrico y hasta monótono como el blues, tener algo que decir puede traducirse únicamente en ser capaz de evitar esa monotonía.

Ana Popovic lo logró durante varios momentos en su concierto del pasado martes en el Festival de Jazz de sa Pobla, lo cual ya la valida como artista genuina.

Tras la obligada cancelación del bolo del año pasado de esta guitarrista y cantante yugoslava (en este mismo ciclo y a causa de la lluvia), los fijos a la cita poblera –que somos cada vez más, gracias al finísimo criterio de su programador, Pep Crespí– teníamos cuasi ansia de ver si el tiempo atmosférico cumplía y el tempo blusero también.

Así fue: Popovic acertó en el primer envite, el que obliga a todo intérprete de blues a modular su discurso, a enriquecer su repertorio, buscando aquello que comentaba de evitar el planismo musical. Esta intención llevó automáticamente a Popovic hacia su primer lance serio: mezclar blues con pop, que es uno de los recursos más peligrosos, pues el resultado habitual es el empalago.

La yugoslava consiguió mayormente evitar esa trampa, si bien los recursos pop, las líneas musicales y las melodías tampoco es que fuesen de una creatividad desbordante. Correctas y efectivas, a veces inspiradas.

El otro recurso es introducir aires jazzy. Popovic lo hizo tan sólo puntualmente, como queriendo ejemplificar que sus derroteros son otros. Su técnica es cumplidora, efectiva y nada arrogante (cosa que en blues es de agradecer), lo que demuestra que no es necesario aspirar a pasajes epatantes tipo Di Meola o McLaughlin para expresar talento y sensibilidad. Ojo, esto lo dice alguien que opina que el mejor guitarrista de blues está en algún lugar entre Chuck Berry y Jimi Hendrix.

Del cafre de Seattle ofreció Popovic una versión, House burning down, que fue de lo mejor de la noche.

No es comentario baladí o ingenuamente sentencioso, es que la lectura deconstruída del tema (por utilizar un término estúpidamente de moda) denotó inteligencia, carisma y cintura, asuntos que la multitud de la Plaça Major vimos y reconocimos en el concierto de Ana Popovic.


El del Blues es un terreno muy duro si quieres triunfar. Por más que te lo trabajes, un viaje a Memphis por aquí, unos años en berklee si hace falta por allá y te empiezas a hacer un nombre a base de muchos bolos y trabajo, pero da igual lo que hagas, al final eres pasto de las comparaciones. En el mundo del Blues o estas en la lista de los Referentes o estás en la lista de los resultados de esas influencias, de estos, pocos son los qué mantienen un estilo propio y fresco.

Howling’ Wolf, Bessie Smith , B.B. King, Otis Rush, Stevie Ray Vaughan, Koko Taylor, etc. (Que cada uno ponga en la lista el o la que quiera) son los referentes, el resto son influenciables, comparables a, futuribles, pero pocos llegan a ser auténticos referentes.

En el Caso de Ana Popovic se lo ha trabajado ella solita y que sepamos no acudió a las aulas de berkelee, aunque si se ha dejado querer en los EEUU. En ella se entrecruzan las influencias entre otros de Stevie Ray (como no) y tal vez algo de Bonnie Raitt en la parte vocal, pero aunque ella no lo quiere saber, sigue siendo pasto de las comparaciones y cambiar de lista es muy complicado en el mundo del Blues.

Ana Popovic triunfó en Sa Pobla, no podía ser de otra manera. El Blues de cierto nivel cuenta con la bendición del público abundante y entregado. Con una puesta en escena estudiada y muy americana la Popovic supo llevar al público a su terreno y lo hizo además sin recurrir a manidas versiones de clásicos del Blues lo hizo con un repertorio propio y eso si, alguna versión de Stevie Ray o Hendrix.

En el escenario todo estaba muy claro, la estrella era ella y los músicos que compartían las tablas estaban allí solo para acompañar. La guitarra de Ana Popovic estuvo omnipresente durante las más de dos horas de concierto con tal vez demasiada insistencia, dos horas de guitarra sin parar son demasiadas a no ser que tengas un punto de genialidad y contención que pocos guitarristas de Blues tienen.

En cualquier caso, bien por la Popovic y otra vez bien por el festival de Sa Pobla que una vez más nos ha traído buena música a un precio asequible a todos los bolsillos: 0€.

 

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