Horacio aFumero Trio & Josep Maria Farràs “Tot recordant Tete”

La sombra del maestro es alargada, pero cobija sin ocultar el sol.

El inmortal catalán y culé se ha convertido en la prueba de que desde la periferia del jazz se puede calar hondo en la metrópoli; Tete sigue siendo figura internacional reconocida por músicos y aficionados.

Mallorca Jazz Festival Sa Pobla
13 de agosto de 2007
Horacio Fumero Trio + Josep Maria Farràs “Tot recordant Tete 10 anys després”

Horacio Fumero(b)
David Xirgú(d)
Albert bover(p)
Josep Maria Farràs(tp)

Si la percepción visual depende del punto de vista, la percepción acústica depende del punto de “oreja”. Algunas vedes es difícil sustraerse al ambiente, cuando uno no se encuentra en las primeras filas, goza de una mejor definición del sonido a costa del esfuerzo extra de filtrar y separar la música del alboroto, cosa nada complicada con los Atomic pero ciertamente mortificante en un concierto como el de ayer.

Horacio Fumero es uno de sus últimos compañeros de viaje y se encuentra al frente de un proyecto que nació en torno al Festival de Terrassa, esa ciudad con la que vivió un prolongado idilio, alimentado por la incomprensión exterior que ambos sufrieron durante años, como atestigua el piano que Tete pago de su esquilmado bolsillo para la originaria cava de Terrassa.

Poco podemos decir ya del contrabajista que mas nos visita y siempre se muestra solícito para atender a aficionados y medios. Es un tipo sólido que ha demostrado el acierto del maestro al elegirle en sus últimos años. Su “saber estar” en cualquier situación y compañía, evidencia una calidad sin aspavientos. Tal vez por eso forma tandem con otro tipo sencillo que “arrasa” sin abrumar. Xirgú se ha convertido en el complemento de Fumero y Horacio es el complemento de David. Capaz de entonar la melodía de “A night in Tunisia” o sacarse la llave de afinación del bolsillo y ajustar los timbales sin inmutarse ni alterar el ritmo, ante todo es capaz de poner hacer “lo que toca” en cada tema.
Esta “pareja de hecho” a la que entrevistamos en su visita con Iñaki Sandoval y que volvió con Raynald Colom, demuestra que tenerlos en la misma formación no es casualidad, ya son una marca registrada, y en septiembre vuelven acompañando a Iñaki Sandoval  en el AlcúdiaJazz.

Debe ser una sensación extraña cuando Horacio Fumero te requiere como pianista en un proyecto de homenaje a Montoliu, hay que estar muy seguro de uno mismo para aceptar el reto, porque como decía el propio Tete: “No hay nadie que toque como yo…los habrá mejores y los habrá peores, pero como yo…ninguno!”. De ahí que Albert Bover no intentó hacer de Tete Montoliu, eso habría sido aburrido y probablemente frustrante.
Si hace unos meses vino acompañando a Jordi Bonell y le describíamos como “sutil”  desde ayer lo podemos confirmar como pianista “tímido”. Dotado de una capacidad musical impresionante, Albert Bover parece querer pasar de puntillas por el escenario, y si normalmente calificar a un músico como “discreto” implica ser condescendiente con sus aptitudes artísticas, en este caso únicamente se refiere a su actitud sobre el escenario.
Durante toda la primera parte del concierto, Bover asumió protagonismo con un discurso intimista de escasos guiños al tendido, por lo que mientras unos luchábamos por mantener la concentración, otros abandonaban sutilmente el tendido para engrosar las filas de la tertulia periférica.
Bover es tipo muy diestro pero poco “torero”, muy inspirado pero poco dado a los fuegos de artificio, de ahí que uno se quede con las ganas de escucharlo en el absoluto recogimiento de un auditorio. Sus “miradas de derrame” son discretas y pasan desapercibidas a la mayoría, “pero haberlas… haylas” y ciertamente talentosas, aunque no fue hasta el final del concierto cuando su narración se volvió vertiginosamente bebop.

Josep Maria Farrás es un caballero, así de sencillo. Diez años mas joven pero compañero de Tete, tiene una presencia sobre el escenario que raya en la corrección extrema. Hacía tiempo que no veía a un músico presentar con un gesto el final de los solos de sus compañeros para recabar, innecesariamente por otro lado, el aplauso del público. Incorporado al trio tal vez demasiado tardíamente, Farras hizo gala de recursos para encandilar a un público, que igual que el, se quedó con ganas de que esos bises se alargasen para darle un poco mas de cancha, aunque fuera por derroteros mas bluessy.

En fin, la rumorologia perimetral no consiguió imponerse a los protagonistas de excepción en este homenaje a Tete Montoliu, pero la velada me dejó inmerso en la ensoñación de recordar un 18 de febrero de hace ya 10 años. Por 300 pesetas, la Fundació La Caixa nos ofreció  uno de los últimos conciertos de un “mestre” que nos dejaría en agosto de ese mismo 1997.

Benvolgut Tete, com deia l’Al Foster fa unes setmanes a Sa Pobla mateix:
“Peace, love and Jazz !!!”
Ah, i… Visca el Barça !!!

 

P.S. La obra de Miquel Jurado “Tete. Casi autobiografia”, es un libro altamente recomendable por su cercania al artista y respeto por la persona, así como por la  interesante discografia final.

Reply

Leave a comment.