Jazz Voyeur 2008-Ron Carter Foursight

Calurosa lección de historia del jazz en el Conservatorio.

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Lo que hicieron los organizadores del Jazz Voyeur fue una perversión extra, un "bonus track" jazzístico para saborear con los ojos cerrados. Aprovechar la presencia de "Cifu" en Palma fue un acierto total. El inconfundible timbre de su voz y el posterior concierto del que definió como uno de los 5 grandes contrabajistas de la historia del jazz, provocó una disfunción espacio-temporal que a algunos todavía nos dura.


Acaba la presentación y cuatro señores en traje se suben al escenario, parecen los hermanos Dalton vestidos de domingo. El último de ellos destaca por su altura y por caminar como si llevase un contrabajo a la espalda. Bueno, tampoco es extraño, ciertamente lleva a sus espaldas una parte importante de los últimos 40 años de la historia del contrabajo en el jazz.

 

En realidad, es curioso observar como a diferencia de la mayoría de los que tocan el contrabajo, no es Carter quien se apoya en esas curvas tan femeninas, es el instrumento el que parece abrazarse a el, ladeando ligeramente la cabeza para susurrarle al oído: “Hazme vibrar una noche mas, Ron…”, a lo que Carter responde con mesurada energía, desplegando sus recursos como si fuesen una clase magistral de seducción.

 

Lo de Stephen Scott es de impresión, con mas espacio del que cabe esperar en una formación con un liderazgo "espiritual" tan incontestable, es innegable su contribución al equilibrio y cohesión de este trio+1, y espectaculares son los interminables fraseos de sus improvisaciones, una delicia.

Payton Crossley es un ejemplo de batería "currante" del mainstream, en la línea de los bateristas clásicos y entregado a su trabajo, es un factor clave en la consecución de esa firmeza que desprenden los Foursight.

Ahora viene el culpable de que a esta formación la podamos definir como un "trio+1", Rolando Morales-Matos, a pesar de que muchos opinaron que sobraba, supuso el contrapunto que tal vez marcó una diferencia que se respiraba "in the air", tal vez fueron las contadas sonrisas que arrancó a sus compañeros, la total libertad e insistencia con la que tal "decoraba" el trabajo del trio, pero ciertamente no dejó indiferente a nadie.

 

Por cierto, lo de despedirse con "My Funny Valentine" y "My Favourite Things", fue la demostración que los standards siguen siendo validos, y que no están solo para machacarlos impunemente con los recursos tópicos y típicos.

 

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