Waiting for Waits

tomwaits.jpgLos caminos del Jazz son a menudo sorprendentes y hacen extraños
compañeros de cama, sin lugar a dudas todos nos hemos encontrado con
músicos empeñados en fusionar estilos que resultan  irreconciliables en
sus manos con resultados dispares y a veces desafortunados, también
están los músicos que siendo ajenos al género intentan “jazzear” su
trabajo caiga quien caiga por motivos diversos. Por ello los que en algún momento tuvimos la suerte de descubrir a Tom Waits
nos compadecemos un poco de todos aquellos que no han tenido la paciencia de
sumergirse el suficiente tiempo en su universo musical.

tomwaits.jpgLos caminos del Jazz son a menudo sorprendentes y hacen extraños
compañeros de cama, sin lugar a dudas todos nos hemos encontrado con
músicos empeñados en fusionar estilos que resultan  irreconciliables en
sus manos y con resultados dispares y a veces desafortunados, también
están los músicos que siendo ajenos al género intentan “jazzear” su
trabajo caiga quien caiga por motivos diversos.

Por ello los que en algún momento tuvimos la suerte de descubrir a Tom Waits
nos compadecemos de todos aquellos que no han tenido la paciencia de
sumergirse el suficiente tiempo en su universo musical y agradecemos el
día en el que despertamos de la inopia que supone vivir de espaldas al
genio. No hay excusa para no escucharlo, para quien no pueda con su voz
aspera y dura puede refugiarse en sus primeros discos, como el elegante “Closing Times”
y encontrará a un Waits más asequible en ese sentido hasta que este
preparado para el siguiente paso, para los que se sienten más comodos
en el desgarro y la teatralidad más abrumadora, cualquier disco a
partir de los 80 en los que Waits se reinventa progresivamente hasta
convertirse en el inclasificable genio que es hoy, si tuvieramos que
hablar de un punto de inflexión, sin duda hablaríamos de "SwordfishTrombones", un disco único.

El Jazz ha estado muy unido a Tom Waits y discos como Blue Valentine
balanceandose entre el Blues y el Jazz de forma magistral lo
atestiguan. Waits ha bebido del Jazz y el Blues y se hace evidente en
toda su carrera (dos de sus ídolos confesos son Thelonious Monk y Louis
Armstrong) en muchos de sus trabajos encontraremos guiños o
arreglos jazzisticos que se entremezclan y fusionan de una forma
natural e impecable.

Dejando de lado cualquier consideración estilística o técnica y
olvidándonos de las siempre farragosas etiquetas (etiquetar a este tipo es imposible), con Waits solo queda
rendirse ante su música impecable y evocadora pero  sobre todo ante sus
letras siempre emocionantes capaces de transmitir. Waits salió casi
ileso de su propia vida y en el camino adquirió el don de transmitir belleza a las escenas más sórdidas. Si
tuvieramos que explicar a alguien lo que esto quiere decir, sin duda no hablariamos, le dariamos a escuchar Tom Traubert's
Blues por mencionar una.

 

 

 Tom Traubert's Blues

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Waiting for teleentrada

Desgraciadamente la genialidad musical no es a veces extensible a otros ámbitos y en la última gira de Tom Waits resultará imposible y prohibitivo acudir a la cita. Imposible, porque muchos son los que intentamos conseguir entradas y resultó ser una experiencia descorazonadora,  las exigencias de Waits con vistas a evitar la reventa, (presentación de DNI, dos entradas por persona) llevaron al caos a telentrada, incapaz de gestionar correctamente la situación y quedando colapsada incluso antes del las 9:00. Como se comenta en multitud de blogs la indignación ha sido total ya que para colmo el sistema para evitar la reventa aparentemente no ha funcionado y se han vendido entradas por casi 400€, podemos decir pués como comentan por ahi que "Teleentrada has been drinking… (Not Me)."

Prohibitivo por el precio, desembolsar 100€ para ver a cualquier músico supone un autentico conflicto ético (por no hablar del conflicto económico de gastar 100€ si quieres llegar a fin de mes). Cualquier entrada de más de 60€ es un desproposito por muy excepcional que sea la visita. Una pena que los esfuerzos de Waits y compañia no fueran encaminados a hacer asequible su actuación. Viendo la avalancha de ventas no hubiera sido descabellado ampliar los días de concierto y rebajar precios.


Esperemos que los esfuerzos de  “Waiting for Waits" algún día fructifiquen y cumplan su objetivo, el esfuerzo que han realizado año tras año se lo merece y así podamos disfrutar un concierto del gran Waits sin tener que cruzar el charco.

 

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