Chet Baker – Deep in a Dream

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Guillespie o Charlie
Parker supieron ver en él al trompetista excepcional que era. Su
decisión de cantar y su propia voz fueron objeto de encontradas
opiniones que iban desde la alabanza hasta la atroz crítica incluso
por alguna famosa y airada cantante de Jazz contemporánea de Chet
Baker. Su apariencia física fue la cara y la cruz de su carrera, en
este tema, la prensa casi siempre jugó al juego de la hipocresía y
el amarillismo, ya que sirvió como excusa absurda para restarle entidad musical al
trompetista y para humillarlo cuando las drogas borraron la angulosa
belleza de su cara.
Raro es el/la articulista
que no acaba hablando de la dentadura de Chet Baker o de cualquier
otro sórdido episodio de su vida mientras es incapaz de analizar con
una mínima seriedad el legado musical  del artista, “La voz del
Ángel desdentado
” tituló no hace mucho una periodista sin
ruborizarse un artículo de El País sobre el documental Let’s Get
Lost dedicado a la vida del artista. La relación de Chet Baker con
la prensa siempre fue difícil y es que como comentaban en un
excelente artículo en La Nación, siempre hubo más Chet Baker del
que era posible entender.

Si tuviéramos que
recomendar obras que nos ayuden a comprender a Chet Baker sin duda
nos decantamos por dos. Por una parte el libro Deep In a Dream de
James Gavin, un profuso relato de la vida de Chet Baker de 600
páginas que devoramos en pocos días. En él Gavin se vale de una
extensísima documentación e ineditas entrevistas para brindarnos un
libro que nos mantendrá enganchados desde la primera página ya que
a parte de contar con una documentación increíblemente rigurosa
posee un pulso literario excelente.

El libro desmitifica y
aclara algunos episodios de su vida, algunos de ellos potenciados por
el propio Chet Baker, dado a bordear frecuentemente la mentira en lo
tocante a su propia vida. Gavin huye del morbo y trata de forma
acertada los momentos más sórdidos con un relato crudo pero alejado
del amarillismo que suele aparecer alrededor de la figura del músico.

Pero la última palabra
respecto a Chet Baker, como no podía ser de otra forma la tuvo él
mismo a través del prisma de Bruce Weber con Let’s get Lost, pocos o
probablemente ningún otro documental ha logrado captar tan bien la
esencia de alguien como lo hace el de Weber. Inicialmente el
fotógrafo tenía pensado hacer unas sesiones de fotos, pero
enganchado por la personalidad de Chet Baker se enroló en una
aventura que duró dos años y dio como fruto un documento
excepcional.

Si tenemos que recomendar
algún disco de la extensa lista recomendamos cualquiera de los tres discos del
set “Chet in París” y especialmente cualquiera de los últimos
directos que el trompetista ofreció en Europa, donde descubriremos
al Chet Baker más vulnerable y sentido, imposible quedarse
indiferente ante el último Chet Baker que consigue llegarnos a lo
más hondo.

Recomendaciones que puedes encontrar en Spotify

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Chet Baker in Paris

Live in  France

Complete Studio Sessions with Dick Twardzik

The Italian Sessions

Si no has escuchado nada de Chet Baker:

The best of Chet Baker Sings

The Best of Chet Baker Plays

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